En la oscuridad y el silencio, la semilla germina. La vida avanza.
Y año tras años los esfuerzos van mostrando sus frutos.
Etapa Pionera
Etapa Moderna
Los Años 90
Segundo Milenio
Hoy /Futuro
Piedra fundamental
El 26 de agosto de 1867, un grupo de socios de la Deutscher Krankenverein(conocida como “DKV”, en castellano, Sociedad Alemana de Socorros a Enfermos) se reunió en el Colegio Alemán de la calle Esmeralda, en Buenos Aires, con el propósito claro de darle existencia formal a lo que llamaron “Hospital Verein” o “Asociación del Hospital Alemán”. Según marca el estatuto firmado por los asistentes al encuentro –liderados por W. Nordenholz–, el objetivo de la agrupación era construir un centro asistencial que contemplara la asistencia gratuita a alemanes y sus descendientes sin posibilidades económicas.
El registro de inmigración argentino marcaba en esa época que eran 5.093 los ciudadanos alemanes que vivían en la Argentina. Casi exactamente 10 años antes, el 19 de septiembre de 1857, nuestro país y el entonces Reino de Prusia –junto con los otros estados de la Unión Aduanera de Alemania– firmaron el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, del cual este año se celebra el 150° aniversario.
Poco después, en noviembre de 1867, la Asociación del Hospital Alemán recibió de la DKV, en donación con cargo de construir un hospital, el terreno original, de 230 por 106 metros sobre la calle entonces llamada “Centro América”, hoy Avenida Pueyrredón. Estos pioneros lograron inaugurar los dos primeros pabellones, sobre un proyecto del arquitecto Ferdinand Moog y con gastos de 30.000 patacones, la moneda argentina de ese momento. El primer hospital contó con 24 camas de internación y un anexo para albergar a la administración. Corría 1871 y el presidente Sarmiento había recibido al primer embajador del Imperio Alemán, R. Le Maistre. Ese mismo año, durante la terrible epidemia de fiebre amarilla, se crea el primer comité de primeros auxilios, que trabajaba “atendiendo las apremiantes necesidades de los pacientes, y cuya actuación consiste en ejercer la beneficencia sin hacer públicos sus actos...” (G. Tjarks, 1910). La DKV dio por cumplido el cargo.
Con cierto atraso debido a la Revolución de 1880, se inauguran dos nuevos pabellones. No obstante, las dificultades económicas motivaron que en 1883 se tuviera que vender el lote que da sobre la actual Avenida Santa Fe, para pagarle a la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires la construcción de veredas y cercas, que no eran todavía muy frecuentes. Así se conformó el actual terreno del Hospital, de casi 12.000 metros cuadrados, su cercado perimetral y la instalación de cañerías demandaron dos años de obra. Un año antes, Robert Koch (bacteriólogo alemán quien luego, en 1905, recibiría el Premio Nobel de Medicina), descubre el bacilo de la tuberculosis.
Acorde con su desarrollo, la financiación y la administración del entonces incipiente centro de salud también fueron creciendo en complejidad: en 1886 el Hospital Alemán es declarado “institución modelo” por una comisión nacional que lo inspecciona debido al rebrote de cólera.
Durante 1889 llegaron de Alemania las primeras enfermeras diplomadas contratadas por el Hospital. Ya en el año 1895, mientras C. Roentgen descubría los rayos X, el Hospital Alemán contaba con 62 camas y construía la primera sala de operaciones. Un año más tarde, obtuvo un préstamo del Banco Alemán Transatlántico, que en 1889 había inaugurado en la calle Reconquista su primera sucursal en América. Los documentos internos de la época registraron que el 54% de los pacientes fueron atendidos gratuitamente, porcentaje que sólo igualaba el Hospital Español de Buenos Aires. Las donaciones, las contribuciones voluntarias y los legados de empresas y la comunidad alemana argentina aportaron recursos –pocas veces suficientes– para paliar la estrechez económica del momento.
Un año después, en 1897, hizo falta realizar el primer inventario general, que arrojó 51.000 pesos oro de activos en edificios y 11.500 pesos oro en muebles.
Febril Siglo XX
Después de esas primeras camas, hacia el comienzo del siglo XX se agregaron nuevos edificios: consultorios externos –gratuitos– y otro pabellón de internación.
En 1903 también hubo claros signos de progreso: técnico, con la instalación eléctrica y de teléfonos para la comunicación interna, y organizativo, con la redacción del nuevo estatuto. Fue entonces cuando la Comisión Directiva del Hospital decidió delegar en un comité menos numeroso (llamado Arbeitsausschuss) la gestión ejecutiva. La medida derivó también en el nombramiento del primer administrador.
La complejidad aumentó, también por la inestabilidad económica de la época: para cubrir los costos quirúrgicos hizo falta establecer el pago de derechos por parte de los pacientes operados y los médicos comenzaron a trabajar por primera vez con la modalidad de guardias nocturnas.
El primer contrato formal con un profesional médico del centro se firmó en 1904 con el médico jefe de ese momento, el doctor Schelkly. Durante el mismo año, las instalaciones dejaron de depender del agua de pozo, ya que se concretó la conexión a la red de Aguas Corrientes de la ciudad. Pero el espacio físico seguía faltando, y se decidió construir –para reemplazar a un pabellón de madera– un edificio de dos pisos que oficiara de sector principal del Hospital, que desde entonces tendría la dirección de Avenida Pueyrredón 1650. Claro que hacían falta 250 mil pesos de los que no se disponía: entre legados, una donación del Gobierno argentino y un préstamo bancario a nueve años de plazo, se logró reunir esa cifra. Ya en 1910, los alemanes que vivían en la Argentina sumaban 40.655 personas.
En abril de 1911, se inaugura el nuevo edificio que, entre otros adelantos, contaba con calefacción central, sala de rayos Roentgen y laboratorio de análisis clínicos. “Infatigablemente se preocupan los miembros de la Comisión Directiva por introducir mejoras en este establecimiento que, sin duda, es el más querido por la colectividad alemana…” (Redacción del diario Deutsche La Plata Zeitung, 4 de junio de 1911).
En esa época, solo la mitad de los médicos del Hospital tenían autorización del Departamento Nacional de Higiene para ejercer la profesión en la Argentina.
La Primera Guerra Mundial interrumpió las relaciones con Alemania durante todo su desarrollo, pero no las obras en el Hospital: se construyó la chimenea de 25 metros de altura (actualmente visible desde la esquina de Juncal y Ecuador) para la caldera que proveía calefacción y esterilización, y se instalaron relojes eléctricos. Además, se instituyó una olla popular para ayudar a los alemanes desocupados, al mismo tiempo que la institución decidía no participar en una colecta organizada para apoyar al “esfuerzo de guerra” del Gobierno alemán.
También en ese momento, se reforzó la publicidad en la zona de Bernal y Quilmes, en el sur del Gran Buenos Aires, donde vivía una parte de importante de los alemanes de la época.
Durante el 50º aniversario del Hospital, en 1917, por la guerra en curso no hubo grandes festejos pero sí se celebró la donación de un equipo de rayos X y el primer aparato de electroencefalografías. A la sazón, el director médico era el doctor Brinkmann y por primera vez se autorizó la contratación de médicos recibidos en universidades argentinas. Solo en ese año, se atendieron gratuitamente 5.637 consultas.
Para 1921 ya eran 183 las camas disponibles, y más de 2.300 personas eran socias del Hospital. Comenzó a funcionar el nuevo Servicio de Ginecología y Obstetricia, instalado en el remodelado Pabellón I. En 1925, Albert Einstein dictó una serie de conferencias en la Universidad de Buenos Aires, por gestión de miembros de la colectividad alemana. En 1928, Alexander Fleming descubre la penicilina.
En el año 1932, a pesar de la crisis económica mundial desatada luego del crack de la Bolsa de Nueva York (1929), culminó sobre la esquina de Beruti y Ecuador la construcción de la entonces Maternidad –hoy el Centro Materno Infantil del Hospital–, con un presupuesto de 500.000 pesos. Cuando comenzó la obra, en 1927, en la caja solamente había 300.000 pesos disponibles.
En los años 30, mientras el Graf Zeppelin –maravilla de la aeronáutica alemana– asombraba al mundo, el censo marcaba en la Argentina la presencia de 237.000 habitantes de raíz alemana, servidos por 203 colegios alemanes y más de 300 asociaciones. En 1933, Carlos Gesell compra 1.600 hectáreas de dunas desérticas, que fijándolas con una adecuada forestación generan uno de los balnearios más conocidos de nuestro país, Villa Gesell.
Segunda Guerra Mundial - Tiempos tormentosos
La década del 30 incluyó al Hospital Alemán en la tormenta política generalizada que se vivía en Europa y que terminó derivando en la Segunda Guerra Mundial. Las tensiones aparecieron pronto: en 1933, con la llegada del nazismo al Gobierno alemán, la Comisión Directiva del Hospital rechazó por improcedente el pedido de la Embajada Alemana de enviar un telegrama para adherirse al régimen.
Claro que la guerra también trajo –durante todo su desarrollo– dificultades financieras: del promedio de 50.000 consultas anuales que se recibían en el centro, la mitad eran gratuitas. Sin embargo, también llegaron numerosas donaciones de empresas y particulares (alemanes y argentinos) que contribuyeron en alguna medida para equilibrar las finanzas.
Ante las crecientes dificultades a la hora de contratar enfermeras alemanas –como se hacía hasta el momento– en 1938 comenzaron los preparativos de lo que –recién en 1946– se convertiría en la Escuela de Enfermería del Hospital bajo la tutela pedagógica de la Cruz Roja Argentina.
Fue justamente en 1947 cuando –por primera vez– los ciudadanos argentinos fueron mayoría entre los 4.678 pacientes que se internaron en el Hospital; ya en esa época se hacía un promedio de 1.300 operaciones por año. Aparecieron los antibióticos, cuyos altos costos le agregaron otra carga financiera a las que ya se sostenían en ese período.
Ese mismo año, Bernardo Houssay recibe el Premio Nobel de Fisiología y Medicina. Y se levanta la intervención que mantenía al Hospital Alemán dependiente de la Junta de Vigilancia y Disposición Final de la Propiedad Enemiga.
La inflación de la época generó pedidos de aumentos salariales por parte del personal, que terminaron cubriéndose con la venta de cédulas hipotecarias y con donaciones de los pacientes Max Müller y Gertrud Dietrich. Para colaborar, los médicos renunciaron a recibir honorarios en la atención de pacientes internados en el área de segunda clase. Se nombró a un secretario administrativo y al primer jefe del personal: la modernización estaba en marcha.
Posguerra
En 1950 se produjo la primera huelga del personal no médico del Hospital Alemán, que trajo no pocas complicaciones en la atención a los pacientes. En ese momento se registraban más de 5.000 internaciones al año, que sumaron un total de 77.300 días/cama (cantidad total de ocupación de camas), lo cual implicó un aumento de costos en relación con años anteriores. Ese mismo año, J. Salk y P. Lépine descubrieron la vacuna antipoliomelítica.
El crecimiento volvió a ser un factor para planear nuevas ampliaciones, incluyendo laboratorios, vestuarios y viviendas para el personal. Ese año, dos ganadores del Premio Nobel visitaron el Hospital, el profesor Oscar Weiki (por el estudio de la paradentosis) y el doctor Gerhard Domack (por el trabajo de las sulfamidas).
Como una consecuencia del progreso para muchas especialidades médicas –quizás el único efecto positivo de la Segunda Guerra Mundial–, comenzó un período en el que se fueron creando poco a poco los servicios de Ortopedia y Traumatología, Urología, Cirugía Plástica y Reconstructiva, Neurocirugía, Cirugía Pediátrica, Endocrinología, Odontología y Anatomía Patológica, entre otros. También se instaló aire acondicionado en la Sala de Lactancia.
En 1952 visitó el Hospital el embajador de Alemania en la Argentina, Hermann Terdenge, un gesto que formó parte de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
Tres años después, luego de que se comenzara a pensar en construir una torre sobre la esquina de Pueyrredón y Beruti, se produjo un hito de orden organizativo: la creación de la Asociación de Hospitales Privados de Beneficencia y Mutualista de la Ciudad de Buenos Aires, que en 1958 obtuvo la personería jurídica.
Para la ampliación mencionada, la Comisión Directiva fue autorizada por una asamblea general para comenzar a trabajar fuerte en el tema: se emitieron bonos por 10 millones de pesos, el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Federal Alemana otorgó un crédito, se recibieron más donaciones y el Gobierno argentino le concedió al centro la exención de impuestos aduaneros para la importación de material médico.
Al mismo tiempo, se celebró el convenio entre el Hospital y el sindicato que reúne a los trabajadores de la sanidad, la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA), por el que se prestaban servicios médicos a los propios empleados del Hospital. El acuerdo se fue perfeccionado con los años y hoy es motivo de orgullo para la institución y su personal.
El presupuesto final de la torre ya ascendía a 71 millones de pesos cuando, el 20 de diciembre de 1960, el embajador alemán Werner Junker colocó la piedra fundamental. La supervisión de la obra estuvo a cargo del Gobierno de Alemania, con el asesoramiento del Instituto de Construcciones Hospitalarias de la Universidad Técnica de Berlín.
Otro cambio: de la tradicional razón social (“Asociación del Hospital Alemán”) se pasó a la actual, “Hospital Alemán”.
Instalaciones y capacitación
El 8 de agosto de 1963 se firmó un acuerdo de padrinazgo con la Clínica Eppendorf de la Facultad de Medicina de la Universidad de Hamburgo, por el cual varios médicos del Hospital cursaron la especialización en Dermatología, Clínica Médica y Neurología. Pero recién al año siguiente llegaría el día más esperado de la época: el 6 de mayo de 1964, y con la asistencia de los primeros mandatarios de la Argentina, Arturo Illia, y de Alemania Federal, Heinrich Lübke (primer Presidente de la República Federal Alemana que visitó nuestro país), se inauguró el nuevo edificio, compuesto de seis pisos y un subsuelo. Al principio, solo dos plantas pudieron ponerse en funcionamiento. Del acto inaugural también participaron los embajadores de Suiza, Austria y Japón, además de destacadas personalidades y otros funcionarios.
Con la colaboración del doctor Piekarski, del Instituto de Parasitología de la Universidad de Bonn, ese mismo año se creó el Laboratorio de Toxoplasmosis del Hospital, que se convirtió en un centro de referencia local para el tratamiento de esa enfermedad de la mano de su director, el doctor Hans Hirt. Para 1966, ya eran 239 las enfermeras que habían egresado de la escuela de la especialidad en sus 20 años de historia.
Obra de remodelacción y ampliación del edificio en Av. Pueyrredón (1960)
En 1967 llegaron los 100 años del Hospital Alemán, se instaló aire acondicionado en el nuevo edificio, se compraron nuevas mesas de operaciones, se amplió la central telefónica y se mejoraron los aparatos de esterilización.
En esa época, debido a que los sueldos que podía ofrecer el centro eran inferiores a los del mercado de la salud, muchas enfermeras egresadas de la escuela propia se fueron a trabajar a otras instituciones.
La Comisión Directiva, finalmente, estableció que la edad de jubilación para los médicos del Hospital fuera a los 65 años, y cuando quedó vacante el cargo de jefe del Servicio de Cirugía se hizo por primera vez en la historia un concurso abierto a médicos no formados en la institución. Con el tiempo, esta política de apertura permitió la incorporación de distinguidos profesionales reconocidos en la Argentina y el exterior. Paralelamente, en el año 1970, Luis Federico Leloir, bioquímico argentino, recibió el Premio Nobel de Química.
Como parte de un plan de racionalización, se crearon la Dirección Administrativa y la Oficina de Compras. En 1971 ya comenzaron a funcionar en el 5º piso de la torre la planta de quirófanos, los servicios de Hemodiálisis y Anatomía Patológica, así como también la bomba de cobalto para el Departamento de Tratamientos Radiantes.
La Escuela de Enfermería salió de la órbita de la Cruz Roja para pasar a depender de la Dirección General de Enseñanza Privada del Ministerio de Educación de la Nación; como consecuencia comenzó a exigirse a las postulantes el título secundario. Ese mismo año inició sus tareas el Servicio de Cirugía, y Traumatología Buco-Máxilo-Facial.
Avanzan los tiempos
En el 1º piso, donde antes estaba la primitiva Sala de Operaciones, se instaló la primera Unidad de Cuidados Intensivos, con ocho camas y todos los adelantos del momento.
Al año siguiente, se firmó un nuevo acuerdo: el Hospital se comprometió a atender en exclusiva a todos los jubilados y pensionados amparados por planes sociales de la República Federal de Alemania, sistema que luego fue denominado “Seguro Médico”. Se inaugura el 1º de septiembre de 1973 el Servicio de Medicina Nuclear, luego de que culminaran las obras de acondicionamiento de un lugar físico financiadas con recursos propios. Se instituyeron además la Jefatura de Personal y el Servicio de Vigilancia, al mismo tiempo que se editaban el folleto “Estimado Paciente” y la revista Der Blutspender (El donante de sangre), pensada para estimular la donación.
En 1974 se reorganizó el Servicio de Pediatría y el Laboratorio Central del Hospital; lo que derivó en que, a partir del año siguiente, este último funcionara gestionado por el Laboratorio Domecq & Lafage, que ya en ese momento contaba con una amplia trayectoria en el país.
En el ámbito de la Comisión Directiva, se rechazó por unanimidad la propuesta de talar un centenario roble que crecía en el jardín del Hospital para construir una playa de estacionamiento.
La República Federal de Alemania donó un equipo de mamografía y se inauguraron consultorios especializados en hipertensión arterial y hemorragias digestivas, incluso se aumentó la cantidad de camas disponibles con la construcción del Sector 9, sobre la cocina del edificio.
Asimismo, la prestigiosa revista La Prensa Médica Argentina dedicó su número anual a los profesionales del Hospital Alemán.
Desde 1978, la firma de nuevos contratos con obras sociales y sistemas prepagos de salud fue consolidando el prestigio del centro. El 10 de diciembre de 1979, se pone en marcha el Plan Médico del Hospital Alemán, sistema prepago propio que se fue convirtiendo en un pilar de la institución sobre la base del alto nivel de servicios médicos que brinda.
En 1980 fueron modernizados los equipos y las instalaciones de Radiología con el apoyo económico del Gobierno alemán y varias empresas, además de una donación de la familia Wilfinger. El mismo año se habilitó un nuevo sector, automatizado, en el Laboratorio Central; se separó a la Unidad Coronaria de la de Terapia Intensiva y se instaló el sector de Hemodinamia.
Los años 80
Durante el período 1981-1984 hubo un superávit económico que permitió incorporar un tomógrafo computado, comprar instrumentos de endoscopia con fibra óptica e incorporar más camas a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrica.
Muchos profesionales médicos ingresaron en el Hospital en esa etapa, muchos con nuevas subespecialidades de diagnóstico y tratamiento.
La institución fue una de las primeras en América del Sur en incorporar un equipo de litotricia extracorpórea, que se instaló luego de que los médicos y técnicos encargados de su manejo se capacitaran en Alemania.
Esta verdadera revolución en la capacidad de la medicina moderna equipada con novedosos sistemas tecnológicos trajo mayor precisión en los diagnósticos y tratamientos más específicos y menos agresivos, lo que también redundó en un descenso a 254 camas de Internación, porque los pacientes comenzaron –en promedio– a permanecer menos tiempo en el Hospital.
En 1984, el Gobierno de la República Federal Alemana condecoró con la “Cruz al Mérito, Primera Clase” al entonces Presidente de la Comisión Directiva, Luis D. Stück. Ese mismo año, el doctor César Milstein recibe el Premio Nobel de Medicina por sus trabajos sobre inmunología.
Por primera vez, y con profesionales del Incucai (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante), se realizó una ablación de órganos destinados a trasplantes. El Servicio de Hemodiálisis se amplió, y adquirió la capacidad de tratar simultáneamente a seis pacientes.
Continuando con la renovación de instalaciones, esta vez para el área administrativa, comenzó a funcionar el Centro de Cómputos y se ampliaron las oficinas del Plan Médico. En esa línea, entre 1986 y 1987 muchos adelantos tecnológicos fueron puestos en marcha: aire acondicionado en los consultorios externos, sistema central de gases para las salas de operaciones, cámara gamma, nuevo tomógrafo y equipos para artroscopia.
Mientras tanto, ya en 1989, después de cuatro décadas de división, se unifica la República Federal de Alemania, con el derrumbe del Muro de Berlín como símbolo de esta unidad. Ese mismo año se creó el Comité de Docencia e Investigación para centralizar las tareas de enseñanza académica y el apoyo a las actividades científicas en el ámbito del Hospital. Se instituyeron, asimismo, los programas de residencias médicas en nueve servicios, una tarea que por su gravitación social y asistencial posicionó al Hospital entre los más destacados del país.
Cambios Constantes
En los inicios de 1990, en el Hospital comenzó a reflejarse una crisis, producto de varias razones: la inauguración del Hospital Naval concentró todo el volumen de pacientes de la Dirección de Bienes de la Armada Argentina (DIBA) que hasta ese momento se atendían exclusivamente en el Hospital Alemán; las obras sociales atravesaban un momento crítico en sus finanzas, por lo que sus pagos resultaban inciertos; los pacientes privados desaparecían rápidamente, incrementando las filas de las empresas de medicina prepaga, y estas pasaban a fijar precios de la atención médica respaldándose en su volumen; el número de asociados al Plan Médico rondaba los 10.000 y en retroceso; y, por último, se iniciaba una nueva era en la cual la competencia entre instituciones y entre agentes aseguradores signaban el futuro inmediato. Fue en ese año cuando la Comisión Directiva decidió incorporar una Gerencia de Marketing para poder controlar estas variables del mercado de la salud.
Durante esta década pasada –y en parte gracias al fuerte impulso que fue adquiriendo el Plan Médico del Hospital Alemán– se fue sumando una serie importante de cambios de todo tipo: se instaló una nueva bomba de circulación extracorpórea para cirugía cardíaca, comenzó a funcionar la sección de Urología Pediátrica –gracias a la donación de la empresa Karl Storz Endoscopia– y se creó el Servicio de Hepatogastroenterología. Casi al mismo tiempo se habilitaba la Unidad Coronaria.
La multiplicación de las especialidades médicas requirió un nuevo planteo organizativo, por lo que se crearon los actuales departamentos médicos del Hospital (Medicina Interna; Cirugía; Pediatría; Ginecología, Mastología y Obstetricia; Diagnóstico por Imágenes; Odontología y Cirugía Buco-Máxilo-Facial). En la misma línea, arrancó la labor del Comité de Infecciones Hospitalarias.
En los 90 también se incorporó al Hospital una importantísima innovación médica: la videoendoscopia, que permite la observación interna del paciente –con mucho más detalle– a través de una minicámara y un monitor de video. La Unidad de Terapia Intensiva fue ampliada de ocho a trece camas, mientras que las habitaciones de Internación de la Sala V se convirtieron en consultorios y en el Hospital de Día, donde se alojan por solo unas horas de reposo pacientes que han recibido tratamientos oncológicos.
En 1991 se incorporó el revelado automático de placas radiográficas y un respirador artificial para la Terapia Intensiva Pediátrica, año en el que también comenzó la construcción de la Torre Pueyrredón. Asimismo, se inauguró la sección de Hemodinamia, con el objetivo de actualizar los servicios prestados por Cardiología.
Ya, según datos de la Embajada Alemana, en 1992 vivían en la Argentina aproximadamente un millón de alemanes y descendientes de ellos.
En cuanto al ámbito académico de la institución, su Escuela de Enfermería fue incorporada como unidad docente de la carrera universitaria mediante un acuerdo celebrado con la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
El 16 de junio de 1993 se cortaron las cintas –sobre la esquina de Beruti y Ecuador– para inaugurar el moderno Centro Materno Infantil, que reúne todos los adelantos tecnológicos y a los profesionales de Ginecología, Obstetricia y Pediatría. Aunque aún no estaba terminada la Torre Pueyrredón, se instaló en el subsuelo el primer equipo de resonancia nuclear magnética en llegar al Hospital, el Plan Médico en la planta baja y, por primera vez, funcionó una confitería en el entrepiso. Asimismo, se incorporaron quirófanos de alta complejidad en el 5º piso.
En 1994 comenzaron las primeras cirugías por videolaparoscopia –una trascendental evolución hacia las cirugías mínimamente invasivas–, que posibilita al paciente sentir menor dolor posterior y, por ende, una recuperación más rápida. La Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires categorizó como “Hospital Asociado” a nuestro centro de salud, por lo que cada médico residente egresado comenzó a recibir automáticamente el título de “especialista”.
En esa época, los asociados al Plan Médico ascendían a casi 38.000, mientras que la cantidad de camas para Internación bajó a 140, como consecuencia de la disminución general de los tiempos de permanencia de los internados.
El Hospital Alemán, especialmente su Servicio de Hemoterapia, colaboró estrechamente con el Hospital de Clínicas en la atención a víctimas por el atentado a la AMIA, el 18 de julio de 1994.
En 1995 se concluyó la construcción de la torre más reciente, en cuyo 6º piso se instaló el área de Cirugía Ambulatoria y en el 4º, el Centro de Excelencia para la Asistencia de Quemaduras (CEPAQ), con importantes adelantos técnicos y bajo la conducción del doctor Fortunato Benaím. También comenzó a trabajar el Servicio del Dolor y Cuidados Paliativos.
Numerosos sistemas de salud prepaga, junto con algunas aseguradoras de riesgo del trabajo, ofrecieron al Hospital contratos de prestador, lo que también implicó la creación de un área de auditoría para revisar los reclamos que pudieran surgir.
Ese mismo año se firmaron acuerdos con instituciones médicas del interior de la Argentina, que desde ese momento quedaron en condiciones de atender a socios del Plan Médico en cada localidad con cobertura. Se creó el Kinderplan, sistema prepago exclusivamente para niños, al mismo tiempo que comenzaba a trabajar el Centro de Trasplantes de Médula Ósea.
En 1997, en el centro se recibían 146.000 consultas anuales; se separaron en dos servicios diferentes, Hepatología y Gastroenterología, y se creó el Centro de Coordinación de Urgencias.
Para esa época, se complicaba lograr el equilibrio entre gastos e ingresos, en parte por nuevas cargas impositivas, como el IVA a la salud, y por la obligatoriedad de ciertas prestaciones médicas obligatorias (PMO) para los sistemas prepagos, que implicó trasladar parte de esos costos a las cuotas de los asociados. Un hecho positivo de ese momento fue el proyecto de la desregulación de las obras sociales, por la que afiliados a estos sistemas de salud controlados por los gremios podían elegir libremente dónde derivar sus aportes de ley. Este proyecto motivó la llegada de numerosas aseguradoras del exterior, entendiendo que una vez instalado el sistema de libre elección, los afiliados buscarían mejores alternativas en reemplazo de las cuestionadas coberturas que hasta esa fecha realizaba la seguridad social. Finalmente, la desregulación se implementó tardía y parcialmente, con lo cual las empresas se retiraron dejando un evidente deterioro entre lo que habían comprado y lo que vendieron.
Y fueron 130 años
También en 1997, el 130º aniversario del Hospital Alemán se festejó con la inauguración de nuevos quirófanos de alta complejidad, la instalación del sector de Endourología y la mudanza del Servicio de Gastroenterología a la nueva torre. Más novedades: el número de asociados al Plan Médico aumentó a 40.000, se creó el Servicio de Internación Domiciliaria, se renovó el equipo de tomografía computada y la confitería pasó a funcionar en la histórica Casa Amarilla del jardín interno.
En 1999 se llevó a cabo el primer trasplante de médula ósea y empezó a trabajar el Laboratorio de Medicina Experimental. La inversión total en infraestructura entre ese año y el anterior sumó nada menos que dos millones de dólares, a pesar de los crónicos retrasos en los pagos por parte de empresas prepagas.
Ese año fue tratada luego de un accidente Emilie Schindler, la viuda del industrial alemán que durante la Segunda Guerra Mundial salvó de morir en campos de concentración a cientos de personas.
El 31 de agosto de 1999, el Hospital fue cabecera en la atención de las víctimas del accidente aéreo de LAPA sucedido en el Aeroparque Metropolitano. Se destacó principalmente el CEPAQ en la atención de los quemados más graves, ratificando su condición de ser el único centro en el país con capacidad para atender pacientes con una superficie quemada superior al 70%, todos los cuales sobrevivieron gracias a la atención brindada.
Por otra parte, comenzó la preocupación por la certificación de la calidad de los servicios, por lo que el Departamento de Diagnóstico por Imágenes y el Laboratorio adaptaron todos sus procesos internos a las normas internacionales ISO 9000.
Superando obstáculos
En 2000, al tiempo que se nombraba un coordinador de trasplante, se realizaron los primeros trasplantes de médula ósea y renoureteral en el Hospital. También se compraron equipos nuevos para las áreas de Hemodinamia y Resonancia Nuclear Magnética. En 2001 se practicó el primer trasplante de hígado y se iniciaron incluso los de tejido óseo.
La crisis económica de diciembre de ese año motivó nuevas dificultades, como el atraso en pagos y cobros, el incumplimiento de las obligaciones de las obras sociales y la reducción en el número de afiliados al Plan Médico: el impacto fue importantísimo, pero se pudo compensar con racionabilidad.
En 2002 se inauguró sobre la calle Ecuador el Centro de Diálisis, con la colaboración de la empresa Fresenius, que lo opera desde ese momento, y se culminaron las obras de Terapia Intensiva Pediátrica y de Terapia Intermedia de Adultos.
Luego de 20 años continuos en la presidencia de la Comisión Directiva del Hospital Alemán, el Sr. Luis D. Stück renuncia a su cargo y asume la presidencia el doctor Rodolfo F. Hess, quien fuera Vicepresidente hasta entonces. A su vez, la vicepresidencia es asumida por el Sr. Reinaldo von Ehrenstein, Secretario anteriormente. El doctor Hess nombra al Sr. Stück Presidente Honorario, siendo entonces la primera persona que ocupa este cargo en la historia del Hospital.
A pesar de que aún perduraban las consecuencias económicas y financieras de la crisis de 2001, con la caída de la convertibilidad comenzó una etapa de notables progresos para la institución. Muchos visibles a partir de más de 4.000 metros cuadrados de nuevas construcciones y mejoras de la antigua superficie, y muchos otros relacionados con la mejor organización y racionalización de recursos.
El ITAES renovó la acreditación del Hospital y se puso en marcha la Farmacia propia, para la venta de medicamentos a pacientes en tratamiento ambulatorio, que resultó en un beneficio tanto para los afiliados como para la institución.
El año 2003 se caracterizó por el inicio de un sostenido incremento respecto a la ocupación general del Hospital. El nuevo impulso que inyectó la conducción de la Comisión Directiva se reflejó en un ambicioso programa de obras, alineado con las necesidades asistenciales estratégicas. Para ello, se contrató al estudio de arquitectos Alvarado, Font & Sartorio y se creó un comité de obra, llamado “BAU Comisión”, en el que se proyectan y evalúan los próximos pasos en remodelaciones y ampliaciones, en el ámbito de un amplio consenso entre la Comisión Directiva, la Dirección Médica, la Gerencia Financiera, la Gerencia de Marketing, la Gerencia de Personal, Enfermería, Sistemas, Mantenimiento y el estudio de arquitectura. El Hospital ya cuenta con un Plan Maestro, concebido como resultado del análisis de las necesidades de entonces y futuras. Todas las obras en curso son planificadas dentro de ese marco, priorizadas funcionalmente y ordenadas de acuerdo con los recursos financieros.
Así fue que las consultas ambulatorias aumentaron el 5%, llegando a más de 375.000 en el año; y la atención a pacientes particulares se incrementó un 21% con respecto al año anterior.
No obstante, al haber cerrado el Pabellón V (antigua Sala General), donde actualmente fue reubicado el Servicio de Rehabilitación, los internados aumentaron en relación al año 2002, alcanzando la cantidad de 14.341 pacientes.
Siguiendo con las mejoras, se implementaron las nuevas herramientas Forms y Report de la base de datos Oracle, para agilizar la atención administrativa, y se incorporaron modernos equipamientos médicos.
La cartera de socios adheridos al Plan Médico se incrementó cerca del 5%. Se inauguraron las nuevas instalaciones de los servicios de Oncología y Rehabilitación, dotándolos de mayor funcionalidad en la atención de pacientes.
Asimismo, se encaró la ampliación y renovación total de la Guardia del Hospital, con entrada por la calle Beruti, donde funciona hoy el Centro de Emergencias.
Como en años anteriores, el Hospital Alemán brindó apoyo a la Sociedad Alemana de Beneficencia (Deutsche Wohltätigkeitsgesellschaft [DWG, por sus siglas en alemán]), al Hogar de Niños “María Luisa” y, una vez más, a la DKV, mediante la atención con considerables descuentos a sus socios y también la asignación gratuita de 200 días/cama.
Por otro lado, en dicho año se realizó el primer trasplante de células madre al sistema coronario para un paciente afectado por infarto de miocardio. Además, llegaron cuatro nuevos equipos para el Servicio de Endoscopia y arrancó el plan de informatización de las historias clínicas, que implicó la instalación de 400 computadoras en consultorios y servicios. Para ese momento, el personal de enfermería, técnico y administrativo ya sumaba 870 empleados.
El año 2004 se mantuvo la tendencia de mayor demanda. Las consultas ambulatorias aumentaron el 2,2%, llegando a ser más de 383.000 anuales; con respecto a 2003, la atención a pacientes particulares se incrementó en un 59% y la cantidad de internados alcanzó la cifra de 14.724.
Un viejo anhelo del Hospital logró cumplirse: se inauguraron las nuevas instalaciones del Centro de Emergencias, donde se duplicó la superficie destinada a dicha área. También se realizó la remodelación y ampliación del sector de Internación Pediátrica y los consultorios de Psicopatología Infantil.
El Hospital Alemán fue reelegido como Secretario de la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (ACAMI), cámara que nuclea a instituciones sin fines de lucro, tanto prestadoras de atención médica como financiadoras. Entre las primeras se encuentran prestigiosas entidades como Mater Dei, Favaloro, Fleni, Cemic, San Juan de Dios, San José, Clínica Adventista de Belgrano y Hospital Austral, además de hospitales como el Británico, Italiano y Alemán, y prestigiosas entidades del interior del país. Entre los financiadores participan la Obra Social de Ejecutivos (OSDE), Acción Social de Empresarios (ASE), William Hope y reconocidas obras sociales de dirección.
El Director Médico del Hospital Alemán, Prof. Dr. Ricardo Durlach, continuó ejerciendo la presidencia del Instituto Técnico de Acreditación de Establecimientos de Salud (ITAES), mandato que inició en diciembre de 2002.
El mismo año se implementó un programa de control de salud escolar en el Patronato de la Infancia, con una inspección permanente y gratuita realizada por profesionales del Hospital Alemán; en 2004 participaron 160 niños. Además, se colaboró con la Secretaría de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la atención gratuita prestada a víctimas de la tragedia ocurrida en el local bailable República Cromañón, en el mes de diciembre.
También formando parte de planes de ayuda a la comunidad, se puso en marcha un programa de atención primaria gratuita en oncología genitomamaria para pacientes residentes en el interior del país. La iniciativa tuvo una importante difusión en los medios de prensa del interior, y el Hospital dispuso días y horarios especiales para la recepción y atención de estos pacientes que respondieron en cantidad.
El año 2005 también se destacó por su sostenido crecimiento: más de 400.000 consultas y 16.300 internados constituyeron un récord histórico. En la misma línea, el Plan Médico incrementó su padrón llegando a las 43.817 personas asociadas.
Se inauguraron las nuevas instalaciones del Servicio de Endoscopia, duplicando la cantidad de salas de procedimientos y dotándolas de nueva tecnología conforme a los procedimientos más avanzados.
Compromiso con el paciente
La incorporación del Contact Center facilitó apreciablemente la atención telefónica, asignando turnos de atención, reduciendo demoras y brindando respuestas más eficientes a las distintas consultas realizadas por los socios. Asimismo, en la página de Internet del Hospital puede consultarse toda la información necesaria sobre la institución.
También debe destacarse que el Hospital Alemán fue elegido Presidente de ACAMI por un período de dos años. Y en la misma línea, el Director Médico del Hospital, el doctor y profesor Ricardo Durlach, continuaba ejerciendo la presidencia del ITAES.
En diciembre de 2005, la Comisión Directiva resolvió tomar a su cargo la cartera de socios vitalicios de la DKV. Esta determinación tuvo por objeto brindar la asistencia médica adecuada a estos pacientes y ayudar a la mutual en la absorción de tan importante costo.
Durante 2006, se adquirieron dos importantes equipos: un tomógrafo computado multislice marca Siemens y un sistema de láser Green Light para realizar vaporizaciones del tejido prostático. Además se han incorporado, entre otros aparatos, dos sistemas de ultrasonido (ecógrafos), uno de ellos 4D, uno con sistema doppler y varios respiradores pediátricos. Con esta tecnología, el Hospital Alemán consolidó su posición como centro de referencia oncológico.
Otro viejo anhelo alcanzado: se inauguraron las nuevas instalaciones de la Policlínica, que además de contar con mayor capacidad y mejor confort está programada para optimizar la calidad de atención a partir de un moderno sistema informático de registro de pacientes y mayor eficiencia en la asignación de turnos. Así se creó la historia clínica única e informatizada de cada paciente, para consultarla en cualquier momento en el que sea requerida por el profesional que lo asiste. Como signo de reconocimiento a una importante donación recibida de Roemmers S.A.I.C.F. para la ejecución de las obras, se decidió denominar a la nueva Policlínica “Candelaria Wolter de Roemmers”. La remodelación también contempló una renovación del acceso del Hospital.
Por otro lado, se inició la reforma completa de los servicios de Imágenes, Laboratorio y las oficinas de atención administrativa del Plan Médico, todo ello con el objetivo de aumentar la funcionalidad en las prestaciones asistenciales y a la vez brindar mayor comodidad a los pacientes y socios.
El Laboratorio de Medicina Experimental continuó su labor de varios años en la investigación de factores de riesgo de enfermedades: cardiorrenal, obesidad, diabetes, disfunción sexual masculina y metabolismo del hierro.
Dentro de los programas de servicios para socios del Plan Médico, se incorporó la entrega domiciliaria de medicamentos, sistema denominado delivery, que cuenta hoy con más de 2.000 adheridos. A su vez, se ha registrado en la Farmacia del Hospital un récord de 222.000 recetas atendidas en 2006.
Con respecto al servicio médico brindado a pacientes externados, continúa el acuerdo con el Hogar Los Pinos (DWG). Este emprendimiento conjunto entre el Hospital Alemán y la DWG tiene como objetivo la atención de pacientes en las nuevas instalaciones del hogar, mediante la derivación y colaboración con personal profesional del Hospital en el apoyo para las tareas de rehabilitación de estos.
Durante 2006, se siguió prestando la atención médica gratuita en el Hospital Alemán a los socios vitalicios de la DKV. También se reorganizó el circuito destinado al tratamiento de quejas y sugerencias de los pacientes, dotándolo de mayor funcionalidad con el objetivo de dar respuesta en tiempo y forma a los reclamos y, asimismo, lograr la mejora global de la atención, trabajando sobre las causas recurrentes.
El Contact Center continuó expandiéndose en función del crecimiento de llamadas entrantes al Hospital. Durante el período se registró el récord de 1.392.670 consultas atendidas, dando un promedio de aproximadamente 117.000 llamadas mensuales.
En cuanto a la capacitación profesional, la Escuela de Enfermería continuó y continúa brindando sus servicios habitualmente a la comunidad.
Dentro del programa de salud escolar en el Patronato de la Infancia, que consta del control permanente y gratuito de profesionales del Hospital, en el año 2006 participaron 180 niños. Además, el Hospital brinda actualmente apoyo al Hogar de Niños “María Luisa”.
Dado que el noroeste argentino es una región con alta prevalencia de cáncer ginecológico y otras patologías, el Hospital destina cuatro profesionales médicos de las especialidades de Pediatría, Ginecología, Clínica e Infectología para contribuir al estudio y detección precoz de enfermedades en la localidad de San Carlos, provincia de Salta, con el fin de colaborar con esa comunidad.
Programas Preventivos
En el marco del Programa de Prevención Oncológica que inició el Hospital en el período, se llevó a cabo durante el mes de marzo el Primer Encuentro Abierto de Oncología, en el que se destacó una exposición de arte.
Desde el conocimiento de que con un diagnóstico precoz la situación se enfrenta, el tratamiento se conoce, las capacidades profesionales y tecnológicas se ponen en funcionamiento, el cáncer puede cambiar su pronóstico. Con estas convicciones y continuando con su programa diferencial de actividades de carácter oncológicas, se desarrolló esta iniciativa, que contó con el auspicio de la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer (LALCEC), presentando una muestra de arte distinta, en el Palais de Glace. Por primera vez en el país, se pudieron apreciar las bondades artísticas que nos brinda la naturaleza, a través de piezas que combinaron distintas células cancerígenas. De esta forma, como lanzamiento de su programa de prevención del cáncer, el Hospital Alemán propuso una mirada distinta sobre esta enfermedad, mostrando a través del arte como una actitud positiva puede ser clave a la hora de enfrentarla. Esta propuesta obtuvo los premios “Gramado”, en Brasil, y “Bronce” en Cannes, en el rubro “Campañas de prevención en salud”. Junto con la muestra, se desarrolló un programa de charlas y conferencias de asistencia gratuita, además se inauguró un número telefónico de llamadas gratuitas para consultas e información.
Más programas preventivos: en el mes de octubre de 2006 se desarrolló la primera maratón del Hospital Alemán con la firme convicción de que la prevención y el deporte garantizan una vida saludable, y ya con casi 140 años ininterrumpidos de vocación al servicio de la salud. Este evento, realizado en Costanera Sur, contó con más de 2.000 inscriptos y cumplió con su principal premisa: reunir a médicos, pacientes y público en general para destacar el protagonismo indispensable que el deporte tiene en la recuperación de un enfermo o en su incorporación como hábito en la vida de cualquier persona. De carácter participativo y no competitivo, la maratón tuvo un exitoso desarrollo y culminó con la entrega de premios por orden de llegada y por sexo.
140 años de excelencia
El Hospital Alemán celebra sus primeros 140 años, con el legítimo orgullo por el nivel de actualización alcanzado, fruto del esfuerzo y de la responsabilidad asumida en mantener la capacitación permanente de su personal profesional, de la tecnología de última generación y de la funcionalidad edilicia. Estos 140 años consolidan una trayectoria de institución confiable y segura, al servicio de sus asociados y pacientes en general.
Y en este siglo XXI lo hace motorizado por un importante esfuerzo institucional para brindarle al paciente el máximo de seguridad. Esto significa el constante trabajo por mejorar la capacitación de sus profesionales médicos y paramédicos. En los últimos tres años, 38 profesionales del Hospital han cursado capacitaciones en distintas especialidades en el exterior. Respecto de la actividad académica, se destacan los últimos dos años, en los que personal del Hospital ha organizado 224 conferencias nacionales y 79 internacionales. Además, durante 2006, 29 profesionales del exterior y un buen número de estudiantes de Medicina de Alemania realizaron pasantías en nuestro centro de salud. Se incorporaron también nuevos equipos de alta tecnología aplicada al diagnóstico y el tratamiento de todas las patologías; y, al mismo tiempo, se remodelaron o construyeron nuevas instalaciones para albergar esos servicios, que siguen funcionando como siempre durante las obras, haciendo lo posible por salvar las molestias que estas puedan causar a los pacientes.
Por todo esto, la gente del Hospital continúa hoy trabajando fuerte para convertirse en un lugar de referencia, tanto de pacientes adultos como pediátricos, en: tratamientos oncológicos y oncohematológicos (contra la leucemia y los linfomas, entre otras patologías), trasplantes (hoy es el tercer centro de trasplante de hígado de la Argentina) y cuidados críticos. Sólo un dato que lo prueba: para marzo de 2008 está planeada la finalización de un sector completamente nuevo –sobre la calle Juncal– para albergar 30 camas de Terapia Intensiva y 20 de Cuidados Intermedios con la más moderna tecnología disponible.
Pero los equipos no son lo más importante, sino la calidad de las personas que interactúan con ellos: por eso la filosofía de la Dirección del Hospital Alemán es mantener grupos de profesionales médicos altamente entrenados que dominen toda la complejidad quirúrgica y la interpretación de imágenes necesarias para lograr lo mejor para el paciente.
En esa línea, lo central es que se busca la manera de cumplir con cada vez más exigencias en el tratamiento médico, que se resume en tres pasos: prevención de la enfermedad –funcionan 11 programas preventivos para socios del Plan Médico–, diagnóstico certero y tratamiento de excelencia. Parte de esta forma de ver la medicina –una política que tiende hacia la tolerancia cero al error– es la atenta vigilancia de todos los procesos médicos, tanto en el quirófano como en la preparación previa. Y la calidad se nota: por eso, más de un centenar de compañías de seguros médicos extranjeras, básicamente de Europa y los Estados Unidos, y 50 embajadas de diversos países confían en el Hospital Alemán como prestador médico para sus asegurados y personal que viaja o reside en la Argentina. En el mismo sentido, el Hospital llevó a cabo simposios de medicina de alta complejidad en Asunción (Paraguay) y Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Dentro de estas actividades regionales, y respecto a la atención de extranjeros, se ha promovido un proyecto junto al Hospital Alemán de San Pablo (“Oswaldo Cruz”) y la Clínica Alemana de Santiago de Chile, para la atención a personal de empresas (principalmente alemanas) con sede en los tres países.
En el ámbito internacional, el Hospital fue invitado a participar en el 2° World Health Tourism Congress, llevado a cabo en Chipre, con una importante repercusión internacional por su presencia y exposición, siendo la única institución sudamericana presente.
Como se ve, en el “hoy” del Hospital Alemán se destacan varios desarrollos; los hemos invitado a recorrerlos.
Proyección internacional
El 25 de mayo de 2006 se inauguró la ampliación y remodelación de la Policlínica, el sector de consultorios externos del Hospital, ahora dotada de una moderna y agradable estética más un sistema electrónico de anuncio de turnos que cambiaron por completo la fisonomía de esa área de atención, que ya tenía una buena cantidad de años de uso. Como un reconocimiento a la proyección internacional de la institución, asistieron a la ceremonia representantes diplomáticos de Alemania, Austria y Suiza, además de destacados representantes del sector.
Asimismo, durante 2006, el Comité de Mejora Continua siguió su desempeño para ampliar comodidades y brindar más eficacia: presentó 32 proyectos, distribuidos entre el área de gestión de calidad, sistemas, satisfacción de mayores demandas y equipamiento e infraestructura. El Comité de Infecciones continuó trabajando respecto a la vigilancia epidemiológica, que busca mantener a raya las infecciones asociadas al cuidado de la salud, a la vez que se intensificaban los ateneos médicos (reuniones de intercambio científico entre profesionales) para hallar soluciones a problemas diagnósticos y terapéuticos. También se implementaron en los servicios médicos avances que no se ven, pero fácilmente se aprecian. Entre ellos: entrega programada de medicación crónica en farmacia o domicilio, internación domiciliaria para pacientes con dolencias prolongadas, programa de medicina paliativa, historia clínica informatizada para el acceso de varios especialistas y puesta a punto de la estructura del Hospital de Día.
A principios de 2007, comenzó la construcción de un nuevo edificio de aproximadamente 4.000 metros cuadrados, cuyo destino será el Instituto de Oncología del Hospital Alemán. Las instalaciones están diagramadas para el funcionamiento de dos equipos fundamentales para el diagnóstico y el tratamiento de las neoplasias: se trata de un tomógrafo PET y de un acelerador lineal para terapia radiante, respectivamente. La obra es nada menos que la cristalización de uno de los más ambiciosos proyectos de los últimos años, ubicado físicamente en el espacio que hay entre el lavadero y los antiguos pabellones V y VI.
Hay que destacar que también en el inicio de 2007 se instaló un nuevo tomógrafo tipo multislice modelo Sensation 16 de Siemens, que posee una mayor velocidad en el examen y mayor resolución, que lo hacen capaz de obtener imágenes menores a un milímetro. Además se proyectó, para el corto plazo, la actualización tecnológica del equipo de resonancia nuclear magnética ya existente en el Hospital.
Respecto al área de Sistemas, la infraestructura informática se ha duplicado en los últimos tres años, pasando de 312 computadoras en 2004 a 620 en la actualidad, además de 24 servidores y programas completamente integrados que hoy brindan servicio a 1.380 usuarios. Incluso se implementó la historia clínica ambulatoria electrónica en la totalidad de los consultorios, aplicación que incorporó al sistema a 520 médicos capacitados por el sector de Informática Médica. Actualmente, se brinda hasta acceso de Internet Wi-Fi en las habitaciones de Internación.