Esta es una modalidad de tratamiento en la que se usan las células de la propia médula del paciente aisladas por un método muy sencillo, para recuperar por ejemplo una zona infartada. Este tipo de tratamiento está al momento en etapa experimental, por lo cual su aplicación no se hace de rutina pero en un futuro no muy lejano promete ser una herramienta terapéutica fundamental para enfermedades como el Parkinson, Alzheimer, etc.